Algo tan habitual como usar una pizca de sal en la comida, beber un vaso de leche o rellenar el depósito de nuestro coche sería una tarea imposible si no se transportaran todos los días miles de toneladas de mercancía a granel a lo largo y ancho de todo el mundo. A través de este tipo de carga, se transporta una gran cantidad de productos básicos día tras día.

La mercancía a granel sólida o seca es aquella materia que se puede despachar en la propia fábrica, mina, yacimiento o lugar de origen de la materia y que para las labores de estiba comúnmente se utilizan grúas, silos, tolvas o cintas de transporte. Son cargas muy diversas, pues en esta clasificación de género podemos encontrar granos como la soja o el trigo, minerales como el carbón o la bauxita, productos químicos como fertilizantes o resinas y otros elementos como la madera o la sal,  por ejemplo.

Es decir, todos aquellos bienes que, a través de maquinaria, pueden cargarse en el lugar de producción y/o extracción.
Para el transporte marítimo de estas mercancías se utilizan graneleros, conocidos como “bulk carriers”, en inglés, que son buques mercantes de gran tamaño especialmente diseñados para el acarreo de graneles sólidos. Tienen una sola cubierta corrida que cuentan con varias escotillas, usualmente impares, y unas compuertas correderas a un lado o en ambos donde se colocan las tapas para las escotillas. Son embarcaciones de gran volumen que pueden llegar a pesar 200.000 toneladas en peso muerto, aunque los más especializados soportan cargas inferiores, como pueden ser los buques alumineros o cementeros.

Este tipo de transporte centra su éxito en la velocidad de sus cargas homogéneas. Esta rapidez respecto a otros tipos proviene del modelo de carga de mercancía, la cual se hace sin embalaje ni necesidad de empaquetar. Tras la carga de los bienes, el modo de transporte habitualmente es marítimo.

Se estima que más de 3.500 millones de toneladas de graneles sólidos son transportadas al año a través de bulk carriers. Esto sitúa al transporte a granel sólido seco como uno de los principales en la industria portuaria.
Además, la maquinaria empleada para el cargamento puede variar según el tipo y cantidad de mercancía a cargar. Se mete en contenedores de mayor o menor tamaño y con equipos de carga polivalentes para simplificar la adaptación a las instalaciones. Los bienes son movilizados por medio de bombeo o succión con una pala o balde que traslada la mercancía a tanques o silos. Luego, estos tanques o contenedores son trasladados a través del puerto por medio de camiones, vías o gracias a la ayuda de grúas que finalizan el proceso.

Los graneles sólidos se deben mantener netamente secos durante su transporte. Cualquier humedad que pueda penetrar en la bodega podría dañar toda la partida, con un coste muy elevado para el armador. Puede resultar sorprendente que muchos graneles sólidos se clasifiquen como “mercancías peligrosas”, por el hecho de que necesitan un cuidado especial para su carga, transporte y descarga, para evitar que durante el transporte puedan sufrir un desplazamiento que ponga en peligro la estabilidad del buque.