El transporte marítimo representa un 80% del total del volumen de comercio a nivel mundial según datos recientes de UNCTAD. Su magnitud es tal que de su desarrollo futuro depende la evolución de todo el sector logístico y ya se empiezan a observar algunas tendencias.

El futuro del comercio internacional se determinará principalmente por una logística integrada definida por la evolución de las redes de intercambio y las estructuras de logística, tanto a nivel local como internacional.

Es precisamente la evolución de las redes y las estructuras lo que señala este cambio que se está dando de manera rápida en todos los países para los cuales su desarrollo de hoy será la ventaja competitiva de su futuro a largo plazo.

La invención de nuevas infraestructuras como las plataformas logísticas actualmente inauguradas en España, son un reclamo para todo tipo de entornos empresariales y generan asimismo, miles de puestos de trabajo cada año. La modernización de los espacios, la reducción del coste del transporte y la velocidad son algunas de las metas a conseguir.

Los datos más nuevos de flujo marítimo mundial sacan a la luz una realidad que afecta directamente a España: el peso del comercio intraeuropeo ha disminuido notablemente a favor de las rutas de mercadería intercontinentales, principalmente con Asia.

La mayoría de este comercio va por mar, por tanto, las instalaciones portuarias deben prepararse para este actual escenario. Es fundamental desarrollar redes transeuropeas con canales de comunicación que coloquen la vista en zonas emergentes y consolidadas alrededor del mundo.

España ocupa un puesto significativo en la logística marítima, entre otras razones por su especial situación geográfica ya que cuenta con 8.000 kilómetros de costa al estar rodeada casi totalmente por el mar. Igualmente, como tiene salida al océano Atlántico y al mar Mediterráneo, cubre muchas de las más importantes redes marítimas de logística internacional.

Por vía terrestre, tiene una adecuada conexión con Europa, de forma que puede combinar el transporte marítimo con el terrestre, llegando a países muy influyentes en importación y exportación como Alemania y Francia. Es por todo ello que España es reconocida mundialmente en logística y en consecuencia, uno de los países creadores de tendencias internacionales en este sector. España ocupa el onceavo lugar en tráfico de contenedores y es la tercera nación de Europa en este sector.

España contaba con 5 de los 125 puertos más importantes del mundo: el puerto de Valencia, el puerto de la Bahía de Algeciras, el puerto de Barcelona, el puerto de Las Palmas y el puerto de Bilbao. El puerto de Valencia ocupa el puesto 30 en el ranking mundial y es el más importante de España y el Mediterráneo, además de ser el quinto en relevancia en toda Europa. Su ubicación es una posición geoestratégica y llegó a mover hasta 50 millones de toneladas de mercancías de contenedores.

Se puede pensar que la situación es muy positiva; sin embargo, existe una fortísima competencia en el sector logístico y cuando a esta realidad se le suma la actual crisis económica mundial, los puertos españoles obtienen resultados similares a los obtenidos años atrás.

Las cadenas logísticas presentan una gran complejidad hoy en día, en términos de aumento de la volatilidad financiera, de materias primas, de fidelidad de marca, entre otros. Así como la dificultad de gestión de canales múltiples, lógica inversa y multimodalidad, mayor nivel de exigencia por parte de los clientes y mayor flujo de comunicación con estos también, innovación constante de productos y localización de proveedores. Igualmente, la globalización, que trae consigo modificaciones de rutas, cadenas más complejas y requiere mayores competencias o aprovisionamiento. Todo esto marcará las tendencias en logística de los próximos años.