Hoy en día, los puertos marítimos representan uno de los centros de logística más importantes para cada territorio ya que, según cifras de la Organización Mundial del Comercio (OMC), más del 80% de las mercancías mundiales se transportan mediante esta vía.

En España, tradicional país de costa y puerta del Mediterráneo, la actividad portuaria ocupa a 11 millones de personas con un movimiento anual de 3 millones de contenedores, tal y como arrojan los datos de Puertos del Estado.

En una coyuntura de incesante cambio, innovación y evolución, los puertos son una pieza más del mecanismo global que se encuentra en esta insistente transformación. Así nacen los conocidos como Smart Ports, un término que aún no posee una definición concisa resultado de la novedad de esta terminología, pero que desmembraremos a lo largo de este artículo.

¿Qué son los Smart Ports?

Denominamos  Smart Ports o puertos inteligentes a aquellos puertos que apuestan por aprovechar el uso de la tecnología para prosperar y modernizar el transporte marítimo de mercancías y los transportes públicos en enclaves portuarios. Estos puertos se caracterizan por buscar la máxima eficiencia a la hora de satisfacer las necesidades de los clientes y usuarios.

Este tipo de puertos aparecen en el presente y germinan de proyectos o programas de desarrollo de medidas tecnológicas que quieren incorporar los actuales avances al sector. Los Smart Ports se convertirán en el futuro de los puertos y los revolucionarán completamente, hecho que será clave en países como el nuestro, España, ya que contamos con una gran cantidad de ellos.

Beneficios de los Smart Ports

Los Smart Ports giran alrededor de conceptos que ya suponen un beneficio directo para todos los usuarios y clientes de las terminales portuarias, pero aquí van algunos otros puntos a favor, según explican los expertos:

  • Mayor rentabilidad comercial: la eficiencia del transporte marítimo y su gestión en el puerto impactarán sobre el precio final de los productos y servicios.
  • Transformación institucional: la gestión de los puertos depende de distintas administraciones públicas como la marina mercante, aduanas o la seguridad pública; algo que se verá simplificado y automatizado.
  • Transformación digital: no solo a la hora de optimizar la carga, descarga, estiba, almacenamiento, etc., sino que permitirá también detectar diferentes riesgos en el transporte marítimo como climatología adversa o altos niveles de contaminación.

 

Muchos expertos están atraídos de que sólo aquellos puertos con tecnologías inteligentes subsistirán en un futuro, ya que serán los únicos que tendrán la capacidad para cubrir la demanda de alta productividad y la necesidad de cumplir protocolos ecológicos mientras que, al mismo tiempo, mantienen unos costes asequibles y sostenidos.

Es por ello que hay que pensar ya en que la clave de los Smart Ports es la mejora de la tecnología, ya que esta es la que permitirá una gran mejora y rentabilidad en el uso de los contenedores marítimos y en la gestión del transporte marítimo.

Algunos casos reales en España que ya están trabajando en este concepto de Smart Port son el puerto de Sevilla, que aspira a optimizar los tráficos de los buques con el proyecto Tecnoport; el de Vigo, implicado en la eficiencia energética y monitorización de atraques con el sistema Smart Viport; o el de Barcelona, centrado en la innovación de aspectos logísticos con el programa  Port Challenge.