El envejecimiento de la población de las sociedades avanzadas, hará que la fuerza laboral descienda, por lo que la productividad deberá ser compensada para sostener la competitividad. La robótica emerge en este contexto como una tecnología capaz de aportar notablemente a la mejora de la productividad, y esto se aplica al campo de robótica industrial en logística.

No olvidemos que el FMI viene reclamando a España medidas para prosperar la competitividad, campo en el que la robótica industrial ha establecido sólidos aportes desde el momento mismo de su creación, con su consiguiente integración en plantas de fabricación.

Según el presidente de AER-ATP (Asociación Española de Robótica y Automatización Tecnologías de la Producción), Juan Luis Elorriaga, el sector está entre los cinco que mayor aumento ha experimentado en el siglo XXI. Por lo tanto, la robótica será un sector económico capital cuya magnitud va ascendiendo: para 2020 la inteligencia artificial y la manipulación serán una realidad; en la década de los 30 será tendencia la vida artificial y se espera que para 2040 haya un incremento de los cyborgs.

¿Cómo se aplica la robótica industrial en logística?

Para Verónica Pascual, CEO de ASTI y responsable de la transformación y modernización de esta empresa familiar de robótica logística, las cifras son positivas. “España se encuentra en una situación de creciente robotización. Ha sido la séptima potencia mundial en robótica este año, según AER, con 35.000 robots industriales que trabajan “a pleno rendimiento” en todo tipo de sectores. Esto es: dos robots por cada mil trabajadores”. Eso sí, advierte que en Alemania llegan ya a los cuatro.

Robotización de los espacios logísticos

Cada vez son más las compañías que siguiendo los pasos de Amazon apuesta por la introducción de la robótica en las naves logísticas y la gestión de almacenes. Los especialistas aseguran que la automatización se generalizará, especialmente entre las grandes compañías, mientras que la cantidad de trabajadores necesarios disminuirá.

El auge del ecommerce obliga a las empresas a operar las 24 horas del día, los siete días de la semana, para poder atender la creciente demanda de los consumidores online. Este nuevo contexto implica una revolución tanto dentro como fuera de las naves de almacenamiento y distribución. En este sentido, los robots y la automatización permitirán un mejor uso de los espacios logístico y las naves serán más pequeñas y altas. Así, las estructuras de los inmuebles evolucionarán hacia modelos capaces de soportar cargas más altas para albergar los sistemas automatizados y robots.

A pesar de la transformación de los activos, estos cambios no alterarán las ubicaciones estratégicas en Europa, ya que estas vienen determinadas por el acceso al cliente y la conexión con las infraestructuras de transporte. Sin embargo, la robotización pondrá de relieve dos aspectos a tener en cuenta: por un lado, las promotoras podrían desarrollar activos en lugares donde actualmente no hay oferta de mano de obra; y por otros, la disponibilidad de energía determinará las ubicaciones de los parques logísticos automatizados.

Junto a la automatización y robotización, el big data y los urban hubs serán las dos tendencias logísticas destacadas de los próximos años. Así, el uso de los datos permitirá optimizar la cadena de suministro para ofrecer el mejor servicio al cliente al menor coste. De igual modo, la aplicación del big data a la cadena de suministro, la digitalización y la conexión de dispositivos gracias al IoT revolucionará las instalaciones para hacerlas más eficientes y sostenibles.

El mercado logístico experimentará un incremento de las instalaciones descentralizadas y de puntos de distribución que deberán contar con espacios destinados a la gestión de datos. Por lo tanto, el desarrollo de la tecnología ayudará a reducir costes, a lograr una mejor comprensión de la demanda final y a conseguir un mejor servicio al cliente.

El aumento de la robotización no implica la ausencia de humanos en los almacenes y plantas logísticos, sino que la colaboración entre trabajadores y robots se convertirá en un elemento esencial para la productividad de los espacios.