Con más de 60 años, continúa siendo el centro de deseo y el ideal de un sinnúmero de cadenas de suministro a lo largo y ancho de todo el mundo. La filosofía Just in Time (‘Justo a Tiempo’) persigue una finalidad fácil de enunciar, pero más complicado de conseguir: tener la cantidad exacta de material (ya sean materias primas o productos terminados) en el lugar correcto y en el momento apropiado.Su origen proviene del Japón luego de la Segunda Guerra Mundial, con la marca Toyota al frente de esta revolución. La idea detrás del Just in time (JIT) es, mediante la exclusión de stocks, hacer más eficaz todo el proceso productivo, optimizando costes y siendo capaces de responder a los clientes mejor y más veloz.Este sistema actualmente está totalmente interiorizado en la gran industria y es una forma de trabajo común para las empresas de transporte y logística hasta el punto en el que el propio concepto ya no está en boca de la rutina diaria. Esta aceptación usual además está estimulando una confusión de conceptos entre Just in Time (entrega en plazo) con entrega express (transporte rápido).

  • Just in Time en ventaja

La entrega en plazo tiene ventajas transcendentales para los clientes. El más perceptible en la disminución del nivel de stock requerido. Mantener un stock “ajustado” favorece al cliente con la bajada de los costes de compra, del almacenaje, del espacio y de los recursos humanos necesarios.Además, con un stock ajustado es que se pueden controlar excelentemente la caducidad de los mismos disminuyendo las perdidas por mercancía obsoleta. Y no se puede dejar de lado que un sistema de este tipo exige igualmente una relación mucho más cercana con los proveedores de materia prima o mercancías. Esta relación en este tipo de sistemas salta del tradicional proveedor-cliente a la de partner-cliente.

  • Just in Time en desventaja

Como todas las cosas igualmente el Just in Time tiene una parte no tan positiva. El nivel organizativo que se requiere para efectuar un sistema de este tipo es muy alto y no todas las empresas lo tienen siendo el primordial error de los fracasos al poner en funcionamiento este sistema.En variadas ocasiones los operadores logísticos si tienen por su propia actividad el conocimiento y herramientas para llevar a cabo un proyecto así y son muy conscientes de que un fallo, un retraso o una suspensión de las entregas tiene un efecto directo sobre la producción del cliente.

Cada error en esta cadena repercuta a una consecuencia negativa con impacto inmediato en los costes (aumento) así como la posible rotura de stock y detención de la producción. Como se puede observar el vital efecto negativo del Just in Time es la falta de control y además la errónea gestión de los datos. La falta de previsión impacta de forma negativa y elimina todas las ventajas competitivas que hemos podido obtener con la instauración de este tipo de procesos.

Desde Bernardino Abad ofrecemos las mejores soluciones a sus clientes.Contamos con años de experiencia en el sector y controlamos todos los eslabones de la cadena logística ofreciendo de esta manera un mejor servicio a nuestros clientes.