El impacto de la IMO 2020 en el transporte marítimo puede afectar de manera considerable en la cadena de suministro. Es uno de los cambios más significativos en la historia del transporte marítimo y su impacto será transversal, es decir, que afectará a otras industrias.

La fecha de implementación es a partir del día 1 de enero del 2020 por lo que es cercana y es necesario comprender cuáles serán los efectos de la nueva regulación. Entre los afectados se encuentran las cadenas de suministros, los shippers o los carriers. Para comenzar, la IMO 2020 es una regulación fijada por la Organización Internacional Marítima según la cual se limitarán las emisiones del óxido de azufre de los buques. Los niveles de azufre bajarían desde el límite actual de 3,5% masa/masa hasta el 0,5% masa/masa.

Los combustibles basados en hidrocarburos, también conocidos como fueloil pesado, son el tipo de combustible usado por los buques portacontenedores. Se obtiene del petróleo tras un proceso de refinación llamado “destilación”, implica la purificación del petróleo crudo para la extracción de hidrocarburos.

Por lo que incluso después de la destilación, el petróleo crudo contiene elementos de azufre que permanecen en el fueloil residual y que suponen un 3,5% aproximado de su peso. Como consecuencia los buques emiten azufre a la superficie produciendo consecuencias nada medioambientales. El Convenido MARPOL fue firmado con este motivo, para prevenir la polución marítima producida por las emisiones de los buques.

Tras las últimas noticias publicadas a fechas de noviembre de 2019, las navieras, los transportistas, el sector logístico y las empresas de contenedores están listos para la aplicación de la IMO 2020. El incremento del coste de los servicios producirá el incremento de los precios del combustible. Esto junto a la necesidad de utilizar herramientas tecnológicas para cumplir la IMO 2020 plantea retos de integración y automatización.

Las empresas están analizando cuáles es el sistema técnico más adecuado para cumplir la normativa IMO 2020. Se plantean “scrubbers” ( Limpiadores de partículas ), Gas Natural Licuado ( GNL), etanol, biocombustibles y electricidad como alternativas. La incertidumbre por la obligatoriedad de reducir el contenido de azufre y el uso de las nuevas tecnologías como proceso marítimo han sido claves en la jornada sobre la IMO 2020.

Para finalizar, destacar que las navieras y propietarios de buques han repercutido en los sobrecoges de operaciones y de combustible. La subida de las tarifas y una esperada caída de la actividad del transporte marítimo son factores decisivos en la toma de decisiones. El mayor desafío que enfrenta la conversión son las problemas técnicos, los costes de nuevos combustibles y la compensación por parte de terceros.